El Ultimo Viaje de Cortazar

Usted es el señor Cortázar, ¿no es cierto? Lo vimos en el periódico.
Quienes se dirigieron a Julio Cortázar aquella tarde de agosto de 1983 fueron dos guardias civiles destinados en la provincia de Segovia, entre entusiasmados y cohibidos por saludar al escritor argentino en medio de un sendero rural. Extraña escena. El editor Mario Muchnik asistió a ella y la inmortalizó con un par de fotografías. En la primera, la pareja de guardias y Cortázar posan como si él escritor fuese un detenido:


En la segunda, un paisano y su burro se suman a la composición:


Estas imágenes forman parte de la colección personal de Mario Muchnik, retratos que el editor tomó del autor a lo largo de su vida (muchas de ellas inéditas) y, sobre todo, en el verano de 1983, el último en la vida de Julio Cortázar. El mismo verano que Muchnik relata en las páginas de su libro Julio Cortázar por Mario Muchnik. El escritor acababa de quedar viudo y ya estaba enfermo. "Por favor, no pases el verano solo", le pedían sus amigos.
 
 
Su punto de partida es la muerte de Carol Dunlop, la última mujer del escritor, en 1982. "El duelo de Julio duró hasta su muerte, en febrero de 1984". En esas condiciones, Muchnik y su mujer, Nicole, insisten a Cortázar para que no pase el verano solo y lo invitan a pasar unos días con ellos en un molino que tienen alquilado en la sierra de Segovia. En contra de lo previsto, y a última hora, su amigo accede.
 
 
"Ya estaba enfermo, es claro. Hacía varios meses que tenía leucemia pero nosotros no lo sabíamos y él, en principio, tampoco", escribe ahora Muchnik. "Pero ese día de agosto en que lo recibimos en la estación de Chamartín, Julio estaba dicharachero y tenía buen aspecto. Había trabado amistad con un joven compañero de viaje y tuvimos que esperar a que intercambiaran direcciones y teléfonos".

Los siguientes días son una sucesión de mañanas de trabajo (el escritor se llevó una máquina de escribir Hermes Baby en el equipaje), cordero y vino tinto en los almuerzos, paseos por los bosques por las tardes y más cordero y vino en las cenas. El día del cumpleaños (el 26 de agosto, el mismo día de los guardias civiles y el del regreso a Francia), la dieta incluye alguna copa de whisky y una despedida atropellada.

Estoy muy harto de mi cuerpo, Mario-, le dijo Cortázar a Muchnik en enero de 1984.
- La verdad es que estoy bastante desesperado.

Un mes después, el escritor pudo ver un ejemplar de su último título, Nicaragua, dulcemente cruel en la víspera de su muerte. Aurora Bernárdez (escritora argentina, primer mujer de Cortázar) le contó a Muchnik, después del entierro de Cortázar, que a éste le había gustado la edición, pero que la fotografía del autor en la solapa parecía un presagio de la muerte. La imagen la había tomado el propio Muchnik aquel verano, en Segovia.

Mario Muchnik
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2 comentarios:

  1. hermosas fotografías, triste final...

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    1. el ahora sigue siendo el ayer en un futuro no muy lejano... s2m1

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