Visceral - Nazif Topçuoglu

El mundo del fotógrafo turco Nazif Topçuoglu esta poblado de mujeres jóvenes que se dedican a la lectura, se pelean con libros o simplemente se contentan con mirarnos a los ojos con un aire de desafío. En todo caso, siempre parecen conseguir acabar las unas encima de las otras, ya sea para inspeccionarse, castigarse o simplemente para disfrutar de un momento de intimidad. Estos rituales de demostraciones de poder, de sumisión y de abandono mutuo toman lugar en lo que parecen bibliotecas o lugares de recreo a modo de boudoirs y, a menudo, envuelven utensilios científicos como  un compás, un microscopio y un libro. A pesar de sus atuendos colegiales, sus minifaldas de uniforme ingles y sus peinados cuidados, estas muchachas en flor como las describió tan bien el escritor francés Marcel Proust, juegan de una ingenuidad culpable, de una inocencia que invita al ultraje. 
 
El concepto Foucaultiano de poder-conocimiento esta aquí encarnado en escenas poéticas y sexualmente cargadas en las cuales Topçuoglu convierte estas criaturas de una juventud dudosa en metáforas de la búsqueda de identidad propia y, sobre todo, de la violenta y secreta ternura que algunas mujeres tienen para otras. Con composiciones que a veces hacen directa referencia a la historia del arte (con una preferencia por las pinturas barrocas de Caravaggio), Topçuoglu no sólo eleva estos juegos pueriles al estatuto de momentos claves de la existencia pero también elabora un discurso acerca de la ausencia de las mujeres en las representaciones canónicas del arte y la literatura occidental. Atrayentes a primera vista e interesantes a la larga, estas obras nos deleitan a la vez que nos incitan a mirar mas allá de los estereotipos de la feminidad.
 































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