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Jazzlife - William Claxton

Para mí, la cámara es como el saxo para un saxofonista; es una herramienta que querrías poder ignorar, pero a través de ella has de canalizar tus pensamientos y todo aquello que quieras expresar.

 Claxton se inició en la fotografía por pura diversión. Frecuentaba clubes de jazz en los que disfrutaba inmortalizando a músicos emergentes, captando imágenes que desentrañaban la esencia inherente a la creación de melodías, buscando el enfoque que emulase esa improvisación y espontaneidad propias de una jam session. Sin embargo, no se profesionalizó hasta que Richard Bock, que acaba de fundar Pacific Jazz Records, le ofreció un contrato como fotógrafo. 

En 1960, junto con el musicólogo alemán Joachim Berendt realizó un viaje en Chevrolet de tres meses de duración por Estados Unidos para documentar visual y sonoramente los restos del pasado y la realidad del presente del jazz. El resultado de su colaboración fue una asombrosa colección de fotografías y grabaciones de artistas legendarios, así como de desconocidos músicos callejeros.


El mismo Claxton comentó que una de sus principales virtudes era la de ganarse la confianza de los músicos, a veces altivos otras desconfiados, para retratarlos en su ambientes más intimistas, casi familiares y eso dio como resultado un buen número de fotos únicas compuestas por jam sessions en habitaciones de hotel, reuniones de músicos en torno a una piscina o barbacoas campestres, que emanan gran humanidad.





 






Aquí pueden echarle un vistazo al libro.

"We can do it", El Trabajo Femenino en 1940.

Antes de que los Estados Unidos entraran en la Segunda Guerra Mundial, algunas empresas ya tenían contratos con el gobierno para producir material de guerra para los Aliados. Casi de la noche a la mañana, los Estados Unidos entraron en la guerra y la producción bélica tuvo que aumentar dramáticamente en un corto período de tiempo, sin apenas tiempo de reacción.

Las fábricas de automóviles se convirtieron en factorías de aviones, los astilleros fueron ampliados y se construyeron nuevas instalaciones de producción a toda velocidad. Como es de suponer, todas estas instalaciones necesitaban mano de obra. En un principio, las empresas no pensaban que habría una escasez de trabajadores, así que no se tomaron (en ese momento) muy en serio la idea de contratar a mujeres para suplir a los hombres que se acababan de adentrar en la Segunda Guerra Mundial.
 
Con el tiempo, las mujeres resultaron ser a todas luces necesarias, dado que las empresas estaban firmando grandes y muy lucrativos contratos gubernamentales que necesitaban ojos, manos y cerebros para poder materializarse.







El trabajo no era algo nuevo para las mujeres. Las mujeres de las clases más populares lo sabían bien: la necesidad de traer dinero a casa casi siempre ha vencido frente a cualquier prejuicio machista. Ahora bien, la división cultural del trabajo en función del sexo idealmente colocaba a las mujeres blancas de clase media en casa y a los hombres en los despachos y fábricas.

Además, cabe destacar que debido a la alta tasa de desempleo durante el periodo de la Gran Depresión, la mayoría de la gente se oponía a que las mujeres trabajaran, puesto que se consideraba que les quitarían el trabajo a los infelices hombres en paro.
 



 
El inicio de la Segunda Guerra Mundial puso a prueba esta manera de concebir las relaciones laborales. Todo el mundo coincidía en que había una gran necesidad de mano de obra.

También había acuerdo a la hora de permitir que las mujeres sustituyesen a los hombres en sus puestos de trabajo en las industrias bélicas mientras combatían en el frente. Eso sí, también se consideraba que solo sería un asunto temporal, limitado a una coyuntura bélica muy específica. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, las mujeres deberían volver a ser modélicas y abnegadas amas de casa.
El gobierno de los EE.UU tuvo que enfrentarse a muchos desafíos para lograr que las mujeres se incorporaran a la fuerza laboral. Al poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial para los estadounidenses, el gobierno estaba muy insatisfecho con los resultados de los primeros llamamientos para que las mujeres cambiasen el aceite de cocinar por el de engrasar.




 Con ello en mente, las autoridades estatales iniciaron una revolucionaria campaña de propaganda orientada a vender la importancia del esfuerzo bélico con la esperanza de atraer a las mujeres a puestos de trabajo otrora inimaginables para ellas. Las mujeres respondieron a la llamada al trabajo fuera de casa de manera diferente en función de factores como la edad, la raza, la clase, el estado civil y el número de niños. La mitad de las mujeres que aceptaron trabajos relacionados con la Segunda Guerra Mundial pertenecían o bien a minorías o bien eran mujeres de clase baja que ya estaban dentro de la fuerza de trabajo. 




Cambiaron trabajos mal pagados típicos de mujeres por empleos mejor remunerados en las fábricas. Lo cierto es que a medida que la demanda de mujeres trabajadoras iba creciendo, las empresas se veían obligadas a contratar a las chicas que acababan de graduarse del instituto, al estar estas en principio libres de cargas sociales que un hombre de la época de la Segunda Guerra Mundial no tenía.

Con el tiempo, quedó claro que las mujeres casadas eran necesarias, incluso a pesar de que nadie quería que trabajasen, especialmente si tenían niños pequeños a su cargo. Era francamente complicado emplear a mujeres casadas puesto que muchos de sus maridos se oponían frontalmente. Otros tiempos, sin duda.
 





Descubrimiento de la tumba Tutankamón (1922), restaurado y a todo color

El 4 de noviembre de 1922, el arqueólogo Howard Carter escribía en su diario: “hemos encontrado los primeros escalones de una tumba”. Carter y su equipo acababan de descubrir el tesoro del faraón Tutankamón. Casi 100 años después han restaurado las fotos originales de aquella expedición.

Las fotos del descubrimiento de la tumba y de todos los tesoros que contenía las tomó el fotógrafo inglés Harry Burton, y hoy pertenecen al Instituto Griffith, que es el centro especializado en egiptología de la Universidad de Oxford. El Instituto ha cedido las imágenes para una exposición titulada The Discovery of King Tut que se inauguró en Nueva York el 21 de noviembre de 2015.

Con motivo de la exposición, el instituto ha cedido las imágenes a Dynamichrome, una compañía especializada en restaurar y devolver el color a imágenes antiguas en blanco y negro. El proceso no sigue criterios artísticos, sino que trata de recuperar lo más fielmente posible los tonos de las fotos originales. El resultado de ese trabajo es esta espectacular colección en la que la expedición de Carter cataloga y transporta todos los contenidos de la Tumba de Tutankamón.

Carter describe su entrada en la tumba como si hubiera descubierto el almacen de atrezzo de un teatro. Apenas un siglo después, nuevas investigaciones apuntan a que la misma tumba por la que Carter se paseó podría esconder una cámara mortuoria con otra tumba, la de la reina Nefertiti. Quizá podamos disfrutar de un espectáculo similar en unos meses. De momento, en la página del Instituto Griffith pueden encontrar el resto de esta fascinante colección y sus versiones originales en blanco y negro. [Instituto Griffith vía Buzzfeed]
















Bob Marley por Dennis Morris

El fotógrafo británico Dennis Morris era un estudiante de secundaria en Londres cuando conoció a Bob Marley. “Yo estaba empapado de la música jamaicana, y leí que él iba a venir a recorrer Inglaterra. Así que fui al Speak Easy Club, donde tocaba ese día, y esperé y esperé. Finalmente llegó, y yo le dije: ‘¿Puedo tomarte una foto?’ a lo que él me respondió ‘Sí, hombre, pasa.’”, cuenta Morris a la revista Rolling Stone. 

Morris terminó uniéndose a Bob Marley y The Wailers en su recorrido por el norte de Inglaterra en 1974, dando inicio a una estrecha relación profesional que duró hasta el final de la vida de la superestrella del reggae 7 años después...

  
 "Yo llamo a esta 'Burnin'", cuenta Morris sobre este trío de imágenes. "Esta fue de los inicios del tour. Estábamos sentados y él dijo 'déjame enseñarte cómo fumar un porro, Dennis". Él se ríe: "esa fue mi iniciación".

Esta es la primera foto que Morris le tomó a Bob, allá en 1974. "Él simplemente volteó hacia donde yo
estaba sentado", cuenta. "Y dijo '¿estás listo, Dennis?' Me metí allí y la aventura empezó".

“Aquí está en una fiesta de compras”, cuenta Morris sobre esta imagen de su primera gira con Marley en 1974. “Cada vez que tenía tiempo libre, se detenía en una tienda de deportes y compraba 20 balones de fútbol, 20 pares de botas y lo que sea. No me di cuenta, pero todo era para los niños en Trench Town, de vuelta a casa. Era un hombre muy generoso.”

“Estábamos hablando y fumando, entonces él se levantó y dijo: ’Te voy a enseñar cómo es ser libre’. Posó para cuatro fotos instantáneas, y eso fue todo. Eso es lo que él me estaba diciendo ‘Libertad’ Así de simple.

“Esa es una de mis fotos favoritas en vivo de él, debido a la forma en que sus trenzas están volando y dando vueltas.”, cuenta Morris. La foto fue tomada en un concierto en el Hammersmith Odeon de Londres en 1979. “Es como un helicóptero”, sentencia.

 
“Esta es la primera foto cantando en vivo que tomé de él”, dice Morris. “Fue en el Speak Easy Club, y la llamo Slave Driver. Casi parece un cantante de soul, o un cantante de blues.”

Morris tomó esta foto en la casa de Marley en Hope Road en Kingston alrededor de 1978. “Una vez más, yo nunca realmente necesitaba planearlo”, dice. “Lo que me encanta de esta foto es la forma en que está sentado y la manera que tiene el pie en la parte superior de la roca. Es muy real, casi como cuando ves a un hombre en su reino”.

 “Este fue el concierto de conciertos – uno de los mejores que he participado”, dice Morris sobre esta imagen que proviene de un concierto en Londres en 1975. La historia de fondo, explica, tiene que ver con una gira británica anterior, que terminó mal:

 
“Esta fue la última foto que yo tomé de él”, dice Morris de esta imagen de 1980. “Él me llamó y me dijo: ‘Tienes que venir otra vez.’ Se alojaba en un apartamento en Londres. Cuando entré, él estaba a solas, y normalmente, Bob nunca estaba solo, siempre había gente a su alrededor, pero esta vez no, sólo éramos los dos. Él estaba muy tranquilo cuando hablaba, era como si estuviera cuestionando su éxito y las cosas que había hecho. Yo nunca lo había visto así antes”. En algún momento, Morris dice, Marley tomó una guitarra y comenzó a rasguear. “En ese momento, no me di cuenta de que me estaba tocando ‘Redemption Song’. Yo era probablemente uno de los primeros en escucharlo.” Marley murió de cáncer el año siguiente.

* * *

"Ir a través de las fotos, me trae recuerdos de estar en la presencia de un hombre tan poderoso e influyente. Él le dio forma a mi carrera y vida, un sentido. Yo era un chico con el sueño de ser un fotógrafo, y recuerdo que me decían 'no sea tonto, no existe eso de un fotógrafo negro'. Pero Bob me dijo 'ellos siempre te dirán que no puedes hacer aquello que tú quieres, Dennis; pero tu puedes hacer lo que tú quieras. Solo tienes que creer en ti mismo. El sistema es tirarte al piso, pero tú te puedes elevar'. Esa fue la belleza de Bob Marley para mí. Él me hizo ver que había mucho, mucho más allá afuera".